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martes, 17 de mayo de 2011

Descanso cordobés en la estancia La Hungría

Entre Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita, un tradicional casco de estancia de 1892 fue recuperado por un matrimonio cordobés para convertirlo en un coqueto hotel boutique.
 
Estancia La Hungría. Autor: Celine Frers.
El casco de esta estancia boutique fue construido en 1892 y, hasta hoy, la fachada de gruesas columnas, con galería y techo de tirantes de álamo y bovedilla, está intacta. El sitio supo ser, hacia fines del 1800, un campo de producción ganadera. Al estar ubicado sobre el camino que conducía al Alto Perú, sirvió también de posta y estafeta postal. Sus primeros propietarios fueron los Carranza Recaberren, quienes vendieron la estancia a Benigno Moyano. Él la bautizó entonces La Hungría, en honor a su esposa María Teresa, al relacionar el esplendor y la popularidad de la emperatriz austro-húngara con el nombre de su cónyuge, y tocaya.

Cuando fue adquirida en 1998 por sus actuales dueños, Silvina Nícora y Deodoro Barros, la casa estaba totalmente abandonada. Ambos se lanzaron juntos a la tarea de rescate que culminó el 1º de enero de este año. Para lograr el objetivo de mantener el estilo, recurrieron a viejas fotos que conservaban los descendientes de Benigno, algunas de las cuales hoy cuelgan de los muros del hotel. Por lo demás, eligieron una cuidada decoración vintage –donde conviven lo antiguo y moderno– para los espacios comunes y un estilo contemporáneo para las ocho habitaciones, todas equipadas con plasma de 32’ y equipos de aire frío-calor.




Pasear por las dos hectáreas de parque, tirarse en los camastros de dos plazas junto a la piscina, jugar con Frida, el bóxer de los Barros. La capilla familiar será habilitada para realizar ceremonias religiosas de parejas que decidan casarse y celebrarlo en la propiedad; y, a futuro, Deodoro y Silvina proyectan montar muestras de arte.

El entorno es bucólico e invita a la compañía de un libro en silencio, ya sea debajo de un árbol, en la galería o en el estar. Aún así, quienes quieran reforzar con masajes relajantes y descontracturantes tienen la posibilidad de contratar esos servicios. Y los espíritus inquietos encuentran sus opciones en actividades que se contratan a pedido como cabalgatas guiadas (diurnas y nocturnas), trekking y mountain bike a cargo de Dafne y Lola, dos apasionadas de la naturaleza y el deporte.
Las comidas son opcionales y a pedido.


La Hungría

Camino Real s/n, (altura Km 86,5 de ruta 5, entre Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita). T: (03751) 50-1608. C: (03546) 15-45-6572. http://www.estancialahungria.com.ar/$620 la doble con desayuno en alta temporada (Semana Santa, vacaciones de invierno y Fiesta de la Cerveza en octubre) y $490 en baja. No válido para fines de semana largos.

Dónde comer cerca

La Pulpería de los Ferreyra. Tradicional parrilla y restaurante junto a la capilla. Los fines de semana conviene ir con reserva porque explota. Libertad 578, Santa Rosa de Calamuchita. T: (03546) 42-1769. http://www.lapulperiaferreyra.com.ar/

BierKeller. Especializado en comida alemana. Ruta 5 y Av. Las Magnolias,en la entrada norte de VGB. T: (03546) 46-1425.

La Vaquita.
Un almacén y pequeño restaurante con comida caserísima donde hacen unos fideos supremos, para compartir. F. Fader s/n, camino a Yacanto de Calamuchita. T: (03546) 48-4045. Consulte horarios y reserve antes de ir.

domingo, 15 de mayo de 2011

La primer ballena llegó a Puerto Madryn




La primera ballena Franca de la temporada se dejó ver ayer frente a las costas de Puerto Madryn, en Chubut. Estaba sola, muy cerca de la costanera y rodeada por algunas embarcaciones que debido al excelente clima (21° durante la tarde), navegaban por el lugar.

La tempranera llegada de los cetáceos obligará a las autoridades a tomar algunas medidas respecto a la restricción de navegar por los lugares donde sean detectados. El lanzamiento oficial de la temporada está previsto recién para el 4 de junio.

La ballena Franca Austral es el principal recurso turístico de Chubut. Llega siempre hacia fines de mayo para aparearse y parir. Permanece hasta mediados de diciembre. El avistaje se realiza desde la pequeña villa Puerto Pirámide, en Península Valdés. Pero también se las puede ver en las playas de El Doradillo, a 15 kilómetros de Madryn donde van a parir y a enseñarle a las crías los primeros movimientos en el agua.
Ayer, numerosos residentes de la ciudad se acercaron a la costa para ver las piruetas que realizó este primer adelantado de 14 matros de largo y 40 toneladas de peso.

Considerado uno de los enclaves más atractivos del planeta para avistar ballenas, durante la temporada más de cien mil personas se acercan a Pirámide para ver este único espectáculo. De ellos, el 25 por ciento son extranjeros.

Pese a su gran tamaño, las ballenas realizan saltos espectaculares que se pueden observar desde las lanchas autorizadas. Alrededor de 700 ejemplares se arriman a estas playas cada año. Y nacen entre 70 y 100 crías.

lunes, 9 de mayo de 2011

4 Estancias para descansar en la Patagonia

Las estancias abren entre noviembre y fines de marzo/principios de abril. Si el casco resulta caro, algunas tienen refugio o camping.

La Oriental



Una casa con calor de hogar. Son cuatro triples, una doble y una single, todas con baño privado. También, una cuádruple con baño compartido. La doble con desayuno, u$s 115. Almuerzo, u$s 14. Cena, u$s 28 sin bebidas. Además, camping con duchas de agua caliente y cocina, u$s 22 hasta tres personas. Excursión de tres horas y media en 4x4 a la laguna de Piedra Clavada, u$s 180 (hasta cuatro personas). Se hacen salidas de pesca.

RP 37, Parque Nacional Perito Moreno. T: (02962) 15-40-7197. laorientalpatagonia@yahoo.com.ar

 

Menelik




Una típica casa patagónica, con 2 habitaciones dobles, 1 matrimonial y 1 cuádruple, todas con baño privado. Por persona, u$s 125 con pensión completa; menores de 5, abonan 50%. También hay un refugio con capacidad para 30 personas. Cuenta con cocina económica y asador. Por persona, u$s 25. Cabalgata de día completo, u$s 25. Una cabalgata más ambiciosa e increíble es la que va a la Veranada de Jones y dura 8 días. Se hace entre diciembre y marzo.
RP 37 Km 80, acceso al Parque Nacional Perito Moreno.
T: 4765-8085. http://www.cielospatagonicos.com/

 

Santa Thelma



La estancia de Marco Antonio Calone, un francés que vivió en varios lugares del mundo, y se quedó en la Patagonia, tiene 8.500 hectáreas y muchas lagunas. E 100 por persona en base doble. Incluye pensión completa y cabalgatas cortas.
A 50 km de Gobernador Gregores. T: 0033 (0)6 11 99-6672. http://www.santathelma.com/

 

El Cóndor



Al pie de la cordillera y a orillas del Lago San Martín, una casa amplia y confortable, ideal para descansar después de todas las excursiones. Tiene 3 habitaciones dobles, dos matrimoniales y una cuádruple, todas con baño privado. Por persona, u$s 125 con pensión completa. La noche en el puesto La Nana, con la cabalgata de seis horas (ida), u$s 160. Vale decir que esta excursión es de aquellas que se recuerdan toda la vida. En enero y febrero es posible acceder a la estancia en auto, el resto del año, sólo en 4x4.
Lago San Martín. Por RP 31 hasta el Km 72. Ahí hay que tomar el desvío a la izquierda por RP 33. Siguen 48 km en los que se cruzan tranqueras de estancias vecinas, hasta llegar a El Cóndor. T: 4765-8085. http://www.cielospatagonicos.com/

viernes, 29 de abril de 2011

Las Marías: en el principio.hubo un uruguayo

Un recorrido por uno de los establecimientos que le dio origen a la producción de yerba mate en el litoral argentino. 

Un recorrido por uno de los establecimientos que le dio origen a la producción de yerba mate en el litoral argentino.

No sé si comenzar la nota. Imagínese, uno hace de la lealtad y honestidad para con sus lectores un culto. En la medida de lo posible se escribe toda información que no ofenda la moral ni el orden público. Así las cosas, me pongo a investigar el origen del principal emprendimiento agroindustrial productor de yerba mate y té, entre otras cosas, que hay en el país y zás, me encuentro en su origen nada menos que a un uruguayo. ¿Qué hacer? ¿Contarlo y arriesgarme al castigo de los lectores chauvinistas, que verán en esta perla negra un obsequio inmerecido, según ellos, a nuestros hermanos orientales? Aquí va.

El hombre en cuestión era Víctor Navajas, uruguayo, radicado en Santo Tomé, quien al terminar la Guerra del Paraguay, se compra la que fuera una gigantesca estancia jesuítica, llamada la Vuelta del Ombú, sobre el Camino Real de los Yerbales, que se transformaría, con el tiempo, en la ruta nacional Nº14, conocida como la ruta del Mercosur.

Sigue la historia
De la estancia original se desprende lo que es hoy la ciudad de Virasoro y el establecimiento Las Marías, bautizado de esta manera en 1912 por Adolfo, uno de los 7 hijos que llamó de esta forma su porción de campo heredada de su padre. Y es del matrimonio de Adolfo y Concepción Centeno, que nace Víctor Navajas Centeno, a quien todos, propios y extraños, miran como el verdadero pionero y mentor que diversifica la actividad ganadera habitual de la zona, y se empeña exitosamente en plantar los yerbatales origen de la impresionante actividad actual de Las Marías.

El problema
La curiosidad era que los yerbatales no eran fáciles de obtener a través semillas ni de ninguna de las otras formas habituales. Es un árbol que crece en medio de la selva subtropical correntina y misionera en nuestro país, al que los indios se habían acostumbrado a aprovecharlo allí donde lo encontraban.

Quien vio premiado su esfuerzo por descubrir la forma de obtener plantas de yerba mate a partir de las semillas fue el reconocido paisajista el reconocido paisajista Carlos Thays, empecinado en el desarrollo de las especies autóctonas de nuestro país, quien finalmente planta exitosamente un grupo de árboles en el actual Jardín Botánico. Honrando la historia, también se registra otra experiencia exitosa a manos del naturalista Amado Bonpland, compatriota de Thays que muere en 1858, en su amada Corrientes.

Un recorrido por uno de los establecimientos que le dio origen a la producción de yerba mate en el litoral argentino.
Uno de los expertos
Estas cosas me contaba Néstor Galvanisi, el Gerente de Campo, mientras recorríamos minuciosamente las 30.000 hectáreas que albergan explotaciones de todo tipo. Él me ilustró sobre este problema de lograr la germinación de la amañada planta, como algo interesante cuando intenté comparar de alguna forma el cultivo de la yerba con el de la uva, al hablar de diferentes calidades y cualidades.

"La yerba no tiene cepas diferentes. La base es siempre la misma planta.". Entonces, me pregunté dónde estaba la diferencia, y Néstor me contestó con la gracia del hombre de campo: ".y ya que hablamos de cepas, hablemos de terroir. La diferencia surge del lugar donde se planta la yerba. Después viene el cómo se la procesa, que es otra cosa.".

La inmensidad
Nunca había estado en una plantación de yerba o té, pero lo que se ve allí es una suerte de océano verde, que mirado desde una lomada, ofrece un diseño curioso donde se ha aplicado el método de las "curvas de nivel", que en un lugar de lluvias tropicales es fundamental. Galvanisi para la camioneta en un puentecito sobre un arroyo y pregunta: "¿el arroyo está colorado?" Cuando le digo que no, agrega: "¿ve? Prueba de que estamos haciendo bien las cosas porque no hay erosión".

El cuidado
Este comentario se repetiría durante todo el tiempo que duró mi visita. Toda persona que trabaja tiene el orgullo de recordarnos que estamos en una empresa que hace del cuidado del medio ambiente un modo de trabajar. Y pruebas al canto, en cada metro cuadrado que no se utiliza para cultivos o ganadería, se ven montes de árboles implantados que también dibujan formas maravillosas en ese inmenso tablero que muestra el paisaje.

La hospitalidad
No es un tema menor. Se llega y lo recibe un responsable tanto de la estadía como de conseguir que uno visite todo lo que le interese fuera de las constantes recorridas que realizan los turistas, que son siempre bienvenidos. Este hombre, Diego Quiroga, casado con Teresa, conocida como "La Dama de la Fusta" por utilizar el viejo método audiovisual de mostrarle a sus niños una fusta -que nunca utiliza- y éstos, que de pueblerinos pasaron a habitantes de la selva, se comportan como niños ejemplarmente educados, y no como jabalíes humanos.

Volviendo a Quiroga, el hombre me habilitó el dormitorio principal de la vieja casa familiar que hoy se utiliza para alojamiento de huéspedes de los Navaja. Es él el que organiza los itinerarios de los grupos turísticos, y hasta tiene habilitada la posibilidad de visitas en bicicleta, siempre que se avise con antelación la voluntad de hacerla de esta forma.

La vieja casona, rodeada de un parque tropical fantásticamente bien mantenido, y donde se ve que la plantación de nuevas especies decorativas no para nunca, permite recrear con precisión como se vivía en una estancia de este tipo allá por los años '30/40 del siglo pasado. La habitación principal, gigantesca, tiene un generoso balcón que mira directamente al camino de entrada, lo que permite imaginar que al don Víctor de los años '40 le permitía anticipar la llegada de una visita.

El parque incluye inmensas lagunas, que albergan dóciles familias de carpinchos, que nadie recuerda el año que instalaron su hábitat allí, para no abandonarlo nunca más, lo que agrega, aún, más encanto para los visitantes.

Un recorrido por uno de los establecimientos que le dio origen a la producción de yerba mate en el litoral argentino.


Otra muestra de hospitalidad es que los Navajas, en este caso Víctor Jorge, hijo de Adolfo Navajas Artaza, una noche, y su hijo Víctor en la siguiente, hicieron de anfitriones a la hora de la cena. La parte gastronómica está en manos de una suerte de hada llamada Vilma, que revoloteó todo el tiempo, haciendo aparecer delicias a toda hora. En mi memoria quedarán imborrables los chipacitos tibios de la hora del té. Claro que olvidarse de sus pastas caseras tampoco va a ser fácil.

Por fin aparecería el mismo don Adolfo, que sigue mirando por encima del hombro de sus hijos y sobrinos para ver como anda todo en la empresa. Este Adolfo es uno de esos patriarcas de los que quedan pocos. Gobernador de su provincia, y luego senador, muestra el compromiso que tuvo esta familia con la cosa pública, y ya entrado en sus 80 años sigue de cerca la actualidad nacional, de la que está prolijamente informado.

Los ucranianos
En uno de los almuerzos conocí a tres ucranianos, uno de los cuales de nombre Sergii, es el principal importador de yerba en su país. Me parece escuchar a un lector: "¿yerba para Ucrania.?" Pues sí, parece ser que don Sergii descubrió que los sirios que se radicaron en su país, llevaron consigo la costumbre adquirida en la Argentina de tomar mate. Para Sergii esto significa llevarse cada año entre 50 y 60 toneladas de yerba a su patria. Cosas vederes.

Lo social
Fueron estos ucranianos visitantes los que me hicieron notar la importancia de la labor social que desarrollan en Las Marías. A través de su fundación han montado, entre muchas otras cosas, un complejo educativo, donde se concentraron en la escuela primaria, a la que sigue una terciaria donde se enseñan diversos oficios, orientados a una salida laboral en la zona, que le permita mantener al estudiante su radicación en la zona, cerca de su familia.

Conclusión
Sin duda que viví sentimientos encontrados. Algo así como un viaje al pasado, seguido de una visión de futuro que se materializa constantemente para no ser superado por los hechos. Aprendí tanto del mate y el té, que vuelvo la semana que viene a contarle, porque no me perdonaría guardármelo para mi. Paciencia.
Miscelánea enológica. Patricia y Jorge Ortiz sintieron que todo el éxito que alcanzaron con la Bodega Tapiz, no les alcanzaron. Entonces lanzaron apadrinados por Fincas Patagónicas, una línea de vinos con la marca Zolo allá por el 2005 y se dedicaron a exportarlos sin descanso. Hoy decidieron que los Zolo, todos elaborados a partir de uvas provenientes de lo que se denomina en Mendoza la "primera zona", salvo un torrontés que viene de La Rioja, con poca madera para lo que se estila, lo cual deja más claramente al descubierto la tipicidad varietal, algo que personalmente me gusta mucho. Todos son cosecha 2010 y las variedades elegidas son: el torrontés mencionado, Malbec, Chardonnay, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Viognier. El precio ronda los $41 y se encuentran disponibles en Gran Cru.

Miscelánea hotelera. Me dijeron que si iba a Quintana 465, tal día a tal hora, me lo iba a encontrar a Roberto García Moritán. Pensé en un nuevo emprendimiento gastronómico, pero no, era el Mio Buenos Aires, un hotel de esos de 30 habitaciones y suites, pero puesta a todo trapo y con diseño novedoso, y todas las comodidades pensadas para gente de negocios. Me pregunto cuando se dará paz este buen hombre, que vive merodeando de un lugar a otro, supervisándolo todo con su habitual obsesión. Buenos Aires necesita de nuevos hoteles constantemente, y si vienen con esta calidad, enhorabuena.

jueves, 28 de abril de 2011

Un exclusivísimo lugar en el mundo

Casi ni hizo falta que se lo pidiera. María de los Angeles Bachi Scheffler ya se moría de ganas de sólo pensarlo: cuando su hijo Gustavo decidió materializar el sueño de la familia y construir un excepcional parador en medio de la selva misionera, ella no dudó ni un instante y se lanzó a la aventura. Nunca había imaginado que en medio de árboles frondosos y de frente al río Paraíso encontraría un nuevo camino para su vida. Hoy es quien maneja Don Enrique Lodge, en el paraje La Bonita. Allí recibe a los turistas, cosecha vegetales en una huerta orgánica y, mediante una radio, sigue conectada con el mundo exterior. Te contamos cómo es pasar una estadía de lujo en medio de la más pura y salvaje naturaleza.

Ver el color de los atardeceres con los pies sumergidos en el arroyo, sentir el olor de la selva después de la lluvia, oír el canto de los pájaros en la mañana y el sonido de los saltos de agua en lo profundo de los verdes cañadones… nada de esto lo cambiaría”, cuenta Bachi.
Ver el color de los atardeceres con los pies sumergidos en el arroyo, sentir el olor de la selva después de la lluvia, oír el canto de los pájaros en la mañana y el sonido de los saltos de agua en lo profundo de los verdes cañadones… nada de esto lo cambiaría”, cuenta María de los Angeles Bachi Scheffler. Ella es quien, en medio de un paraíso situado en la selva misionera, regentea la posada Don Enrique.


Cada día, las mayores noticias son las que trae la llegada de un nuevo huésped, y las expectativas que genera en los anfitriones. Docente de profesión, se dedicó luego a diversas actividades que, asegura, le dieron una gran capacidad de adaptación. Hace dos años, dejó todo y se lanzó a la aventura de planear, construir y dirigir este proyecto que encerraba los sueños más legendarios de la familia.
 
-¿Qué es lo primero que se le cruzó por la cabeza cuando salió la propuesta de Misiones?
- Oportunidad. Hacía tiempo que con mi marido estábamos elaborando diferentes proyectos para acercarnos más a la naturaleza y desarrollar una vida y un trabajo acorde a ella. También surgieron dudas, todas muy sensatas, pero débiles frente a un fuerte sentimiento interno de que eso era lo mío: mi oportunidad y mi gran desafío.
 
- ¿Cómo es un día típico allí?

- Me levanto a las ocho para supervisar el desayuno. Me encargo de los detalles: las flores en la mesa, el fuego en la chimenea si hiciera falta, verificar las cantidades, e ir previendo la organización del almuerzo. Recibo a los huéspedes que vienen a desayunar, y se organizan las distintas actividades: caminatas, visitas a saltos y cascadas, paseos en canoa, pesca y pic-nic en el pozón, visita a la aldea aborigen, entre otras. Después, parto con alguno de los grupos a realizar alguna caminata: yo les doy un pantallazo de cómo es la selva paranaense. A la vuelta, mi marido y yo nos sentamos a almorzar con los huéspedes mi marido y yo. La mesa es un buen lugar para intercambiar experiencias, y las charlas en general son muy ricas e interesantes. En poco tiempo logramos afianzar los grupos. Después del té los huéspedes se retiran a sus cabañas, y es para mí la mejor hora de relax, que a veces consiste simplemente en contemplar el atardecer en una reposera sobre el deck que mira al arroyo. La cena es más formal y paqueta, sumamente agradable y distendida, se tocan temas muy diversos, como diversos son los huéspedes y sus actividades, y también Daniel y yo contamos anécdotas de nuestra vida en la selva, y de nuestra relación con los colonos de la zona. Las sobremesas se extienden generalmente hasta después de medianoche, alrededor del fuego del hogar, o mirando las estrellas. Yo disfruto todo este día a fondo, cada cosa que hago me encanta, y lo realizo con alegría y un nuevo entusiasmo, porque cada día es diferente, como es diferente y sorprendente la naturaleza, y la naturaleza de nuestros visitantes.
 
"La cena es más formal y paqueta, sumamente agradable y distendida. Las sobremesas se extienden generalmente hasta después de medianoche, alrededor del fuego del hogar, o mirando las estrellas. Yo disfruto todo este día a fondo, cada cosa que hago me encanta, y lo realizo con alegría y un nuevo entusiasmo, porque cada día es diferente, como es diferente y sorprendente la naturaleza, y la naturaleza de nuestros visitantes".
¿Qué es lo que más extraña?

- Aquí no tenemos televisión, ni radio, ni internet, ni teléfono, ni señal de celular, ni recibimos el diario. Las noticias de Buenos Aires nos llegan a través de otros como un eco lejano. Sólo contamos con un equipo de radio que nos permite hablar con mi hijo a Buenos Aires casi todos los días. Me gustaría estar más comunicadas, pero acá tengo una infinidad de compensaciones. Lo que me falta son mis afectos: mi nieta de 3 meses Lucía, hija de Gustavo, que vive en Buenos Aires, y de la que me pierdo su día a día en una etapa en la que cambian vertiginosamente. A mi otra nieta, Martina, de 5 años, hija de mi hija Inés, la veo ahora más seguido porque vive en Posadas. Y me faltan mis amigos, a quienes extraño mucho. Mi amiga entrañable, mi referente: esa confidente que me conoce con la que confrontar mi visión de las cosas y enriquecerlas. Esa amiga que es un regalo de la vida, quizás único. Espero en la distancia poder seguir conservando esa amistad, aunque sé de seguro que ya no será la misma.

-¿Cómo resultó a esta altura un cambio tan radical en el estilo de vida?

Yo no lo llamaría cambio radical, sino evolución, otra etapa de vida. Un cambio implica esfuerzo, y a mi casi no me costó. Es como si toda mi vida hubiera sido una laboriosa preparación para esta etapa: mi niñez montaraz en una casa de campo, jugando a ser Bomba el niño de la selva. Mis vacaciones náuticas hasta mi adolescencia en el velero de mis padres, mi adultez como docente, abocada a desarrollar aptitudes y conocimientos, como ama de casa dedicada a una buena cocina, a ser efectiva en la organización y limpieza domésticas, con gusto por la decoración y ser anfitriona. Y como una constante mi amor por la naturaleza y la aventura. Todo esto se resume y amalgama en esta nueva etapa.
 
-¿Qué piensa su marido que la acompañó en esta aventura?

- Si bien él estaba buscando algo así, al principio dudó mucho. Cuando viajamos a conocer el lugar, la belleza de este paraíso inaccesible lo atrapó. Aquí todo es intenso y salvaje, atrapa y atemoriza a la vez. Volvió con un si a medias que germinó en las siguientes dos semanas, con la ayuda de mi entusiasmo. Hoy, después de dos años, y a pesar de que extraña mucho a sus hijas, creo que su evaluación es positiva. En primer lugar la gran satisfacción de haber dirigido y terminado exitosamente la construcción del Lodge (tarea nada sencilla), y hoy llevar adelante su logística y mantenimiento, y también el soporte administrativo. Aquí se lo ve como un pez en el agua, como un lugareño más: conocedor de caminos y senderos en el monte, hábil conductor en los barriales más fieros. Es también un anfitrión cálido y encantador, siempre predispuesto a largas y amenas charlas, y con una buena relación con los colonos de la zona, que han aprendido a respetarlo y apreciarlo.

 - ¿Por qué le recomendaría a la gente que visite el lugar?

- Para el que es amante de la naturaleza, este es el lugar de encuentro por excelencia. La selva intensa y fascinante es el escenario natural más rico del planeta, porque alberga la mayor cantidad de seres vivos. Esta parte de Misiones es un conjunto majestuoso de serranías, vegetación, innumerables cursos de agua que bajan por profundos cañadones verdes formando saltos y cascadas. Es todavía un lugar salvaje, y el que camina por los pequeños senderos siente la emoción del explorador que descubre un nuevo paisaje. Cada hora del día es diferente, y cada estación del año tiene su propia magia: colores, perfumes, sonidos son una fiesta para los sentidos, y pasan a tener protagonismo las sensaciones y las emociones. El tiempo transcurre de otra manera, y se logra una desconexión absoluta y total de la realidad citadina, que al poco tiempo nos parece muy lejana. Todo esto los podemos vivir, recostados cómodamente en una reposera de la cabaña, con el sonido del arroyo cristalino corriendo a nuestros pies, y enfrente un alto cañadón tapizado de selva y poblado de pájaros. Don Enrique Lodge permite disfrutar de toda esta aventura en la naturaleza con la contención de nuestra compañía, el confort necesario para no extrañar el hogar, con el condimento de un toque de glamour y romanticismo en la ambientación. Y lo más importante es que es muy difícil que alguien se vaya de aquí sin amar la selva y sin haber tomado conciencia que es un ecosistema en grave peligro, y que es responsabilidad de todos defenderlo.
 

martes, 19 de abril de 2011

Estas necesitando un descanso ???

10 lugares antiestrés de la Argentina

Escapar de la ciudad, guardar bajo llave las preocupaciones y dedicar el tiempo a todo lo que nos haga olvidar lo que hacemos el resto del año. ¡Esas son vacaciones! Para saber dónde ir, un listado con algunos destinos de nuestro país ideales para descansar.

El Bolsón y Comarca Andina (Río Negro)


A cuánto de Buenos Aires: 1715 km

Propiedades antiestrés: imperdibles los paisajes del río y el Hielo Azul. Destino más que aconsejable para visitar con chicos. Un oasis de montañas y ríos en el que sus habitantes hacen del cuidado de la tierra un culto que transmiten a las nuevas generaciones. En la Comarca, buenos precios en hotelería y la posibilidad de desconectarse con actividades deportivas al aire libre.

Villa Traful (Neuquén)


A cuánto de Buenos Aires: 1591 km

Propiedades antiestrés: la única avenida de esta aldea patagónica es la RP 65 lo que ya da cuenta que en la Villa no hay tránsito, ni ruidos molestos ni nada semejante al estrés de cualquier ciudad. Caminar por la orilla del río homónimo que bordea el poblado es una experiencia que se repite cada día de estancia en el lugar. Una actividad clásica: bucear el Bosque Sumergido de cipreses y coihues.

Villa La Angostura (Neuquén)


A cuánto de Buenos Aires: 1667 km

Propiedades antiestrés: destino obligado en la Ruta de los Siete Lagos que es, desde sus inicios, una villa coqueta y exclusiva de la Patagonia. En los últimos años duplicó su población recibiendo a muchos porteños que llegaron a este paraje patagónico a cambiar su vida. El boom inmobiliario, hotelero y gastronómico no le quitó encanto a la hora de encontrar reposo garantizado.

Villa Pehuenia (Neuquén)




A cuánto de Buenos Aires: 1449 km

Propiedades antiestrés: el encanto de esta joven localidad patagónica reside en la belleza de su paisaje de araucarias y lagos y sus calles sin nombre y silenciosas que hicieron en sus comienzos el destino ideal para parejas. La comunidad mapuche es la encargada de llevar adelante el centro de esquí del volcán Batea Mahuida. No te vayas sin probar los alfajores de harina de piñón.

Traslasierra (Córdoba)


A cuánto de Buenos Aires: 836 km (a San Javier)

Propiedades antiestrés: es uno de los valles más lindos de Córdoba, casi aislado por las Sierras de los Comechingones y la Cumbre de Achala. Un rosario de pintorescos poblados que une Las Chacras, La Paz, Luyaba, La Población, Yacanto, San Javier, Villa Las Rosas, Las Rabonas, Nono y Mina Clavero (viajando desde Merlo). Es aconsejable detenerse al menos un día en cada uno de estos destinos para descubrirlos a pie.

Delta (Buenos Aires)


A cuánto de Buenos Aires: 27 km

Propiedades antiestrés: a pocos minutos del centro porteño, tranquilidad y sosiego en un conjunto de islas que contrastan con el estrés citadino que uno deja apenas zarpa para adentrarse en los brazos del Paraná. A no confundir Delta con Tigre y su Puerto de Frutos (en tierra firme), uno de los paseos más concurridos los fines de semana.

Purmamarca (Jujuy)


A cuánto de Buenos Aires: 1626 km

Propiedades antiestrés: aunque con el tiempo se convirtió en uno de los pueblos de la Quebrada de Humahuaca que más transformaciones sufrió, mantiene intacto su espíritu de pueblo, la calidad de su hotelería y su inalterable atmósfera apacible. El paseo de Los Colorados es un imprescindible para conocer los increíbles colores de los cerros que la rodean.

Molinos (Salta)


A cuánto de Buenos Aires: 1585 km

Propiedades antiestrés: un pueblo enmarcado por los Valles Calchaquíes que remite a una escenografía de un set de filmación por sus impecables casas de adobe y sus fachadas al resguardo del paso del tiempo. Ideal para pasar unos pocos días de desenchufe garantizado y para hacer un alto en el camino de los Valles.


Paraná (Entre Ríos)


A cuánto de Buenos Aires: 495 km

Propiedades antiestrés: el río marca el pulso de una ciudad señorial y de constante tranquilidad. ¿Acaso no hay actividad más calma que contemplar el fluir del Paraná desde la orilla de una de las playas de la zona? Además, cuenta con varios puntos para practicar pesca deportiva.


Esteros del Iberá (Corrientes)


A cuánto de Buenos Aires: 857 km (a Colonia Carlos Pellegrini)

Propiedades antiestrés: en los últimos diez años se afianzó como uno de los lugares elegidos por los que buscan un mix perfecto entre confort y naturaleza. En un comienzo los turistas se hospedaban en la casa del guardafaunas. Hoy se establecieron estancias y posadas que sirven de base para las actividades turísticas que proponen. Las excursiones comienzan a primera hora de la mañana para, durante la tarde y en época estival, guarecerse del calor en las piletas de los hospedajes.